Esta torre cilíndrica de 62 metros con un chapitel cónico, construida por los genoveses en 1348, refleja sólo un estrato de las civilizaciones de esta ciudad cargada de historia. Desde la terraza, hacia el norte, se puede ver el Bósforo, que separa el continente de Europa de Asia, al mismo tiempo que une el mar Negro con el mar de Mármara. Según la mitología griega este estrecho se llamaba antes la vaca ( "bous" en griego antiguo) en la que Hera convirtió a Io, la amante de su esposo Zeus. Después de haber contemplado la belleza de los barrios que se extienden a lo largo del Bósforo, y los dos elegantes puntos que unen Asia con Europa, caminando un poco hacia el sur de la terraza, se puede ver en la orilla opuesta del Bósforo los barrios de Üsküdar y de Kadikoy en el continente de Asia. Kadikoy, o Calcedonia significaba "la ciudad de los ciegos" ya que en tiempos antiguos se creía que sus ciudadanos debieron ser ciegos por haber construido su ciudad en la parte que estaba estratégicamente peor situada, y no en la península de Sarayburnu, al otro lado del mar de Mármara.
Desde nuestra terraza se puede ver que dos puentes, el de Gálata y el de Atatürk, unen la parte nueva de Galata con la ciudad vieja. La ciudad antigua de Estambul, Bizancio o Dar-el Saadet, se extiende sobre siete colinas y cada una alberga un monumento. En la primera colina está el Palacio de Topkapi, las iglesias de Santa Sofia y de Santa Irene y la mezquita de Sultan Ahmet. Sobre la otra colina se encuentra Süleymaniye, el complejo de Solimán el Magnifico, sobre otra la mezquita de Fatih, sobre otra la columna quemada, y sobre la última y la más alta colina cerca de las murallas bizantinas de Edirnekapi, la pequeña pero típicamente Otomana mezquita de Mihrimah, construida por el arquitecto Sinan en el siglo XVI.
Al bajar hacia el barrio de Galata se puede continuar el recorrido por la parte nueva de la ciudad caminando por Istiklal Caddesi, la calle principal del barrio de Pera cuyo nombre significaba "al otro lado de la ciudad antigua." Después de admirar las fachadas de los edificios de varios estilos del siglo XIX, colocados a ambos lados de la calle Istiklal, se puede bajar a Karaköy con el metro más corto del mundo, y se puede caminar sobre el puente de Gálata hacia la ciudad antigua con la alegría y la satisfacción de haber visto todos sus monumentos desde arriba.