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Los baños turcos
Hakan Dönmez
Baño turco
Baño turco
El 60 % de nuestro cuerpo es agua. Cuando nos bañamos no sólo nos limpiamos, sino que al mismo tiempo nos neutralizamos magnéticamente. En la vida cotidiana cuando neutralizamos el exceso de energía magnética, nos relajamos, nos sentimos bien y nos purificamos.

En la India, en la ciudad de Mohenjo Daro, encontraron los baños de la ciudad de la cultura Indus, datados en el 3000 a. C. En Mesopotamia, en la ciudad de Mari, en el río de Firat (Eufrates) encontraron bañeras de terracota. En el siglo XIV a. C., los egipcios usaban las habitaciones del baño para bañarse, y las piscinas de los templos para purificarse.

En los gimnasios de los griegos había un baño y una piscina. Esta fue la base de los grandes baños romanos. En el Imperio Romano, los baños no sólo eran para el pueblo sino también para los ricos.

Los baños romanos tenían principalmente cuatro partes: el Apodyterium para vestirse; el Frigidarium o parte fría, con la piscina; el Tepidarium o parte templada; y el Caldarium o parte caliente. Los grandes complejos de baños del siglo II, III y IV eran centros sociales y culturales donde cientos de personas hacían ejercicios y se bañaban, donde se reunían filósofos, poetas y músicos, donde todos se divertían.

La versión de los baños romanos en el mundo Otomano Turco es el llamado "Hamam". Hamam en hebreo quiere decir "estar caliente", Hamma en árabe significa "calentar". La palabra Hamam también significa "el lugar que calienta". Los Hamam se parecen a los baños romanos en la estructura, y también en su funcion social y cultural. En la época del Imperio Otomano (S. XIII-XX) en Anatolia y en Estambul se construyeron cientos de Hamam.


El Hamam también tiene, como los antiguos baños romanos, cuatro partes principales: Vitrina- Apodyterium, Frio- Frigidarium, Templedo- Tepidarium y Caliente- Caldarium. Como los baños romanos, los Hamam decoran su interior con mármol. Se prefiere el mármol porque puede mantener el calor durante mucho tiempo.

En el siglo XVIII, en Estambul había 168 Hamam. Como en Roma, los Hamam tenían una gran importancia en la vida social de los otomanos. Por ejemplo, cuando las madres elegían esposa para sus hijos, la novia daba una fiesta de despedida de soltera con sus amigas en el Hamam, con comida, música, y baile. Esta tradición ha ido desapareciendo, pero aún se mantiene hoy en día.

Algunos Hamam tienen dos partes separadas para hombres y mujeres y otros tienen sólo una parte que usan los hombres y las mujeres por turnos.
En Estambul hay muchos Hamam que se utilizan actualmente. Algunos de los más conocidos son el Hamam de Çemberlitas, el de Cagaloglu y el de Galatasaray. El Hamam de Çemberlitas es el más interesante de todos. Está a tres minutos de la entrada de Nuriosmaniye del Gran Bazar. Fue construido por el famoso arquitecto otomano, Sinan, en el año 1583.

Os recomendamos ir al Hamam de Çemberlitas, cuando os sintáis cansados al final del día, por ejemplo, después de la visita al Gran Bazar. Relajaos en la piedra de vientre -la piedra circular de mármol situada en el centro del Hamam, que se mantiene caliente gracias a un horno especial- y disfrutad de la cúpula iluminada del siglo XVI.


Cuando vayáis a un Hamam, después de guardar vuestras cosas personales en las cabinas, podéis llevar un "pestemal" (toalla para taparos) y unas "nalin" (chanclas de madera) para entrar en la parte caliente. Si queréis, podéis llevar vuestra propia toalla.

Después de relajaros sudando sobre el mármol todo el tiempo que queráis o podáis aguantar, podéis haceros un "kese" -un pealing para quitar las células muertas de la piel. Y después podéis daros un masaje con la espuma de un jabón especial antes de salir. Por último, podéis refrescaros con el agua de "kurna" -lavabos de mármol que hay alrededor del Hamam.

El hombre que hace el "kese" y el masaje se llama "tellak", y la mujer que hace lo mismo se llama "natir".

Cuando se termina el baño, hay que beber primero un poco de agua y despues un té turco. No podéis imaginar lo relajados y activos que volveréis a la vida.