Fue construido por ingenieros franceses en los ultimos años de la década
1880, el túnel de Estambul está entre los primeros subterráneos
del mundo. El túnel permitía a los diplomáticos europeos
y a los empresarios desplazarse entre sus oficinas a la orilla del mar en Karaköy
y sus residencias en la cumbre de Beyoglu.
En los primeros servicios del túnel, el viaje bajo tierra en los vagones
asustaba a la gente. Para asegurar a los usuarios que el viaje subterráneo
no era peligroso, se colocó un vagon extra en el que se puso ganado
de diferentes tamaños. Era una extraña manera de asegurar a la
gente que el viaje subterráneo no entrañaba peligro. Sin embargo,
en cuanto acabó la construcción del túnel en 1875, la
dirección dictaminó que no era natural viajar juntos en el subterráneo
humanos y animales, y se prohibió el uso de este transporte.
Pero la prohibición duró sólo una semana, hasta que los
empresarios de Beyoglu decidieron que no subirían a sus oficinas caminando
porque el metro suponía una alternativa cómoda, rápida
y económica.
Fue renovado en la década de 1980 y es aún la manera más
rápida y cómoda para viajar entre la plaza del túnel y
Karaköy. Durante más de un siglo fue el único subterráneo
en Estambul. A pesar de que la cuidad ahora tiene algunas líneas de
metro, viajar en el túnel es aún una diversión. El precio
es menos de 0.5 €. Y, como hay sólo dos estaciones, es imposible
perderse.
Un viaje en el Túnel
La vida cambia de repente. Algunas veces, sólo con un click. O sólo
con un olor. Esta mañana me he levantado por el olor de un pudding
quemado. Pienso que he oído el sonido de una puerta cerrándose.
Abro mis ojos. Es como si alguien ya se hubiera levantado y dejara la casa.
Pero no tengo a nadie en mi arenosa soledad que me pueda levantar y dejar.
Salgo corriendo de la cama con un extraño sentido de cambio. Yo creo
en los milagros. He pasado por una tranformación en mi sueño.
Me he multiplicado. Ha aparecido otro yo. Para usar una palabra que todo
el mundo conoce, me he clonado. Mi viejo yo ha ido a trabajar. Mi nuevo yo
no va a trabajar. Por eso, yo, sentado en la cama con barba de ayer, todavía
no me he afeitado, lleno de diversión que no he vivido antes. Es nuevo
para mí. Mi viejo yo podría seguir su vida a la manera que
yo conozco muy bien, la manera que odio. Finalmente encuentro a alguien que
me preocupa. No podría perder todo el día trabajando, sino
sólo paseando por las calles. Este pensamiento me deja mareado. Cosas
que no he sentido durante años vuelven. Estoy lleno de energía
y deseoso de empezar el día. Un largo día entero me espera,
un día que no está organizado. Un día con el que no
sé qué hacer.
Hoy, no quiero mezclarme sólo con el cielo, sino también con
la ciudad. La ciudad que ha estado lejosde mí desde hace mucho tiempo.
Quiero bajar a lo profundo de la ciudad y escuchar su corazón latiendo.